Al momento.
El mercado vive entre la esperanza y la realidad. Le ha animado que las actividades económicas se recuperen de forma escalonada a nivel global (la esperanza), pero le devuelve al suelo la idea de que los efectos del Coronavirus vayan a ser mucho más graves de lo que pensamos (la realidad).
Eso le peso al parecer ayer a Wall-street, quienes, pese a la mañana pujante, casi eufórica, terminaron en rojo la sesión. Fatigados de mirar hacia arriba y no estar seguros de seguir subiendo.
Hoy se publicó la cifra del PIB en EEUU al primer trimestre del año, y el dato no fue nada bueno. La caída de la economía estadounidense fue de 4.8%, mientras que el consenso del mercado traía una caída esperada en alrededor de 3.5%. Es el primer dato negativo que tiene el PIB de la economía vecina desde la caída trimestral de 1.1% en 2014, y la peor contracción desde el cuarto trimestre de 2008, cuando la economía colapsó en un 8.4%.
El consumo en particular se cayó más de un 7%, lo que representa una de las señales más álgidas para especular que el segundo trimestre, cuando las medidas de confinamiento se agravaron a nivel global, el dato será mucho peor.
“La Gran Represión” es como se le está llamando a esta crisis, la cual angustia cada vez que da señales de no ser tan transitoria. Y hay dos de este tipo de señales que aprietan el estómago y la garganta para pensar esto:
La primera es que exista la posibilidad de una segunda ola de la pandemia. En particular lo preocupante de esto es que el segundo brote coincida además con la temporada de gripe, lo que podría generar más pánico del deseado debido a la similitud de los síntomas. Si la segunda oleada llega en invierno y las medidas de distanciamiento social ya no prevalecen, los resultados pueden ser mucho peores que los de este primer contacto.
En segundo lugar, China, el epicentro de esta enfermedad, no parece estar teniendo una recuperación milagrosa. En buena medida las fábricas chinas han comenzado a funcionar en un momento en el que la demanda camina por un precipicio enorme, lo que está desestabilizando su comercio.
Y no se sabe si la dirección a corto plazo sea realmente que esta economía se recupere, después de todo ¿no era uno de los pilares de Trump el generarle una sobreoferta comercial a China?, es decir; hay grandes riesgos de que la interconexión global se haya dañado con profundidad durante el Covid-19 y que estemos por inaugurar una nueva etapa.
Piénsese tan sólo por un momento, que durante los años que Trump ha sido presidente todas las empresas de Estados Unidos se han pensado, aunque sea de pasada, en como desviar sus cadenas de suministro fuera de China. Por lo que entre la guerra comercial, y ahora la epidemia del Coronavirus, podríamos haber llegado ya a punto donde las empresas digan “ya no más… producir globalmente tiene demasiadas implicaciones”.
La Guerra fría auspiciada por el binomio Trump-Coronavirus, haría que todo esto que consideramos transitorio, se volviera permanente, y ese es el verdadero riesgo.
Y en el petróleo hay un miedo similar. Sabemos que la demanda es débil por las medidas de confinamiento, pero ¿una vez que se terminen es verdaderamente lógico esperar que la demanda se recupere con todo su esplendor?, las fuerzas para impulsar la transición energética pueden haberse despertado ya en todo el orbe, que era justo el pretexto necesitábamos para hacerlo, y la amenaza de un segundo brote del Covid-19 puede mantener con reticencia para que la demanda de crudo no crezca, mientras que la capacidad de almacenamiento global llega a su límite.
Las petroleras americanas de hecho, están alquilando algunos espacios de almacenaje cerca del Golfo de México y en las Costas de California para colocar el petróleo que no venden, pero muy pronto nos quedaremos sin opciones, y lo natural será que las empresas lo piensen dos veces antes de seguir en el negocio del crudo.
Antes del Coronavirus, se solía decir que la era del petróleo terminaría antes de que el mundo se quedará sin petróleo, y que el pico de la demanda llegaría por ahí de 2040, pero puede ser que nos hayamos adelantado 20 años a esta etapa.
En suma, de fondo, la Gran Represión está teniendo como corolario un tobogán de incertidumbre sobre el que no sabemos donde podamos terminar parados.
En el mejor de los casos la reapertura continuará, no habrá segunda oleada, y los datos del Covid-19 caerán, lo que nos animara a todos a salir a la calle, a ver a los amigos, y a de una buena vez, recuperar nuestras vidas.
Pero la contracción del PIB estará ahí de todas formas, el elevado desempleo brincará para fines de año, y el mercado laboral será asimétrico en su termodinámica de destrucción y creación de trabajos, provocando que los estragos nos duren más de un año.
¿Y en el peor de los mundos?, no hay vacuna, no hay tratamiento y una segunda oleada socava la confianza de las empresas y las familias en el mundo, creando un desempleo aún mayor, afianzando la deflación, y ni si quiera con los gobiernos encima con la capacidad suficiente de reactivar la demanda.
¿Por qué sube entonces el mercado esta mañana?, bueno porque lo intentarán de todas formas, y hay al menos 3 razones para buscar subir hoy: 1) los reportes corporativos que está recibiendo el mercado no van tan mal, ayer Alphabet, la matriz de Google, mostró un crecimiento en sus beneficios de un 2.7%. Hoy publican Facebook y Microsoft, y mañana Amazon y Apple, y hay una expectativa no sólo de que los reportes no sean tan oscuros en las empresas tecnológicas, sino que los CEO’s den señales optimistas del proceso de recuperación; 2) hoy sale por la tarde la Fed, y aunque no hay mucha expectativa de que haga nada, habrá una conferencia de prensa de Powell de 30 minutos tras la decisión, y todos sabemos que pase lo que pase, la Fed estará ahí para salvarnos si el escenario más sombrío aparece. El Powell-Put, como le dicen, viene este día; y 3) Gilead Sciences, una compañía estadounidense biofarmaceutica que investiga, desarrolla y comercializa medicamentes, ha declarado que ha encontrado datos positivos para potencialmente desarrollar una vacuna contra el Coronavirus.
Esta última noticia es la que de hecho ha provocado que los futuros de la bolsa pasasen de subir marginalmente 0.5%, a entrar en un rally de 1.5%. Y frente a esta euforia se esta digiriendo el dato del PIB.
En México la moneda ha amanecido bien, y está en los 24.14 pesos por dólar, tras una noche de fácil descanso. La bolsa llegó ayer a las 35,830 unidades superando el primer soporte técnico que le veíamos en 35,500 puntos. La nueva resistencia esta en las 36 mil unidades, pero de momento la bolsa lo ha hecho bien.
Principalmente en lo corporativo sobre el sector de comercio. Ayer Walmart mostró un incremento de sus ingresos en un 12.9%, con un crecimiento de la demanda (por efectos del Covid-19) de un 10.8%. Bachoco también tuvo un muy buen reporte con un crecimiento de sus ventas en un 9.9%, al igual que GCC (empresa de cementos, concretos y materiales de construcción).
La mayor debilidad en cambio se observó en América Móvil quien tuvo una baja en sus ingresos por 1.8% principalmente a causa de pérdidas cambiarias.
Pero en suma, esperamos que el día de hoy el IPC enfrente y rompa los 36 mil puntos.
Lo que viene.
Hoy, por la tarde, toda la atención se la llevará la Fed. Sobre eso van todos los ojos.
No esperamos que haga mucho, tal vez nada, pero a Powell habrá que escucharlo para ver cómo están monitoreando los datos, y que tan rápida puede ser la recuperación.
¿qué más podría hacer la Fed si se lo propone?, bueno acá hay una idea: el Yield Control.
